Contenedores chinos reciclados, nuevas viviendas para cientos de cubanos sin casa
Cuba
Las primeras beneficiarias son militantes del régimen que vivieron en condiciones de hacinamiento durante muchos años
La Habana/No es de extrañar que Alina Hinojosa Cardona y Nerelys Madan Catalá celebren su nuevo hogar, un contenedor reconvertido en vivienda que recibió cada una de ellas, “jóvenes trabajadoras, madres solteras y jefas de familia”, como las presentó el pasado sábado la prensa oficial.
La primera vivía, se informaba en esa nota, en un “cuartico en mal estado y en condiciones de hacinamiento”, y la segunda, en un albergue “desde hacía más de 13 años”.
Comparado con eso, las dos casitas-contenedores, situadas en una buena zona de Nuevo Vedado, en La Habana, cerca de la calle 26 y a escasos metros de la avenida Tulipán, con patio trasero-jardín en el que hay lavadero, con panel solar en el techo, con sus terminaciones y su pintura nuevas, son chalets.
En el reporte de Granma sobre el acto de entrega, a cargo nada menos que del mandatario, Miguel Díaz-Canel, no se precisaba si las viviendas eran en propiedad o no
En el reporte de Granma sobre el acto de entrega, a cargo nada menos que del mandatario, Miguel Díaz-Canel, no se precisaba si las viviendas eran en propiedad o no, pero 14ymedio constató, por boca de una de las dos flamantes inquilinas, que son del Estado. Las mujeres y sus familias disponen de ellas en usufructo.
Una vecina del lugar informó a este diario de que las nuevas casas se instalaron en 12 días, y asegura que “por dentro están muy lindas”. Las entregaron, cuenta, con varios electrodomésticos, “con batidora y todo”. En una de las ventanas, tras un cristal completamente transparente, pusieron un colorido pañuelo a modo de cortina, para evitar las miradas desde el exterior.
No se observa, sin embargo, ningún mecanismo de climatización, y el hierro de los contenedores no ha sido recubierto con ningún material, como sucede en otras partes del mundo donde se reconvierte este tipo de estructuras en espacios habitables. Tienen, eso sí, encima del techo un panel solar.
Según indica Granma, en su construcción se utilizaron “remanentes de procesos inversionistas del turismo y tecnologías desarrolladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias” y la base eran contenedores marítimos en los que se importaron “las partes y piezas de los parques de paneles solares fotovoltaicos enviados por la República Popular China”.
Respecto a las familias que las habitan, en una de ellas vive Madan Catalá con su madre y su niño y en la otra, Hinojosa Cardona con dos hijos. La prensa oficial expone las historias de ambas pretendiendo ofrecer un relato heroico, pero revelando en realidad la imposibilidad de tener un techo digno incluso tratándose de empleadas a sueldo y obsecuentes servidoras del Partido. Alina, dice Granma, lidera el comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas en su centro de trabajo, “organización a la que ingresó desde los 14 años de edad”, y Nerelys, además de ser secretaria, “desde los 22 años se desempeñó como delegada de su circunscripción por dos mandatos”.
Sus historias, no obstante, tienen el objetivo principal de ensalzar las bondades del reciclaje de contenedores marítimos en casas modulares y acreditar “la viabilidad de esta alternativa para dar respuesta a corto plazo a las necesidades crecientes de vivienda de nuestro pueblo”, que es, insisten, “una práctica internacional”. En la larga crónica de Granma, se dice que las viviendas entregadas “son una demostración de que estas pueden hacerse con gusto y estética, integrarse a las comunidades y el entorno urbano, contribuyendo a su embellecimiento, además de ayudar con obras inducidas al vecindario y servir de estímulo a mujeres, muchas de ellas solas y a cargo de sus familias”.
El programa, afirman también, “entusiasma”, pero de acuerdo con las declaraciones en el mismo evento del primer ministro, Manuel Marrero, “no va a la velocidad que se quiere; se está haciendo, pero se puede realizar más rápido”. Las autoridades, en efecto, mencionaron el déficit habitacional que tiene el país, de más de 800.000 viviendas, y ensalzaron “la potencialidad” que suponen los contenedores marítimos, un “material que generalmente es un problema medioambiental”, como razones para llevar a cabo la iniciativa.
Frente a ella, han mostrado suspicacias varios especialistas, que ponen en cuestión, sobre todo, que, tratándose de estructuras de metal, potente transmisor del calor, el aislamiento sea el adecuado para un clima como el de Cuba. Así, por ejemplo, la ingeniera Yulieta Hernández, quien expresaba en sus redes sociales: “Aun con soluciones pasivas diseñadas (ventilación cruzada real, cámaras de aire, sombreamiento), el interior puede volverse inhabitable. En los meses más fríos ocurre lo contrario: la inercia térmica es baja y se pierde el confort con facilidad. Un horno en verano y un congelador en invierno”.
La experta afirmaba hablar desde la experiencia, “tras haber usado varios como facilidades temporales en obras”. En su largo post cuestionaba, además, numerosos elementos, como la calidad del aislamiento eléctrico –“la combinación de estructura metálica, humedad, filtraciones y redes improvisadas puede ser peligrosa si no existe una correcta puesta a tierra, protecciones diferenciales y una ejecución rigurosa”–, la impermeabilización – “a simple vista se observan puntos críticos”, “ondulaciones de la chapa con las ventanas” y “zonas propensas a filtraciones”–, la posible debilidad de este tipo de viviendas frente a ciclones –“La cubierta pareciera que volará con el primer viento platanero”, afirma– o la incompatibilidad entre materiales, pues “el metal es un material con altas dilataciones y contracciones térmicas, por lo que al combinarse con terminaciones rígidas como cerámica o baldosas tienden a aparecer problemas de adherencia, fisuración y desprendimientos”.
Otros especialistas, sin embargo, han opinado a favor, como Abel Tablada. El arquitecto ofreció su punto de vista, explicó, tras visitar una de estas casas-contenedores que forman parte de un grupo de 300 planificadas para instalarse en la zona del antiguo central azucarero Toledo, frente a la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae).
“Pudimos comprobar que para reducir la transferencia de calor se diseñó una segunda cubierta con espacio intermedio para la ventilación, y en las paredes, se aisló el metal con una capa de aire y una plancha de plywood al interior”, asegura Tablada en una publicación en Facebook que enseguida se llenó de comentarios. En ella dice también que “profesores de la Cujae midieron las temperaturas interiores antes de la transformación y que deberán volver una vez terminada la vivienda para validar la efectividad de las medidas de aislamiento térmico”.
En cuanto a la ventilación, explica, “se logra de forma cruzada por la estrechez del contenedor y la ubicación de ventanas de persianas en cada local”
En cuanto a la ventilación, explica, “se logra de forma cruzada por la estrechez del contenedor y la ubicación de ventanas de persianas en cada local”. La vivienda, describe, “tiene portal, una cocina comedor, dos dormitorios, un baño y zona de lavado con portal trasero”, al igual que las observadas por 14ymedio en Nuevo Vedado.
El arquitecto asevera que realizó varias sugerencias para mejorar este tipo de casa, entre ellas “completar el monitoreo de las condiciones interiores para saber si el aislamiento térmico es suficiente”, “utilizar la doble cubierta para instalar paneles solares y que esta comunidad no solo se convierta en autosuficiente energéticamente, sino que también pueda entregar energía a la red” y “pintar de colores claros las superficies exteriores”, para disminuir la absorción de radiación, “pues los aleros no cubren bien en la fachada trasera y en los laterales”.
Su conclusión, en cualquier caso, abunda en la visión oficialista de que la reutilización de contenedores no era una simple solución temporal a los damnificados de huracanes, como la vendió el régimen en un principio, sino que vino para quedarse: “Para familias que han perdido todo, o para jóvenes que comienzan su adultez sin haber podido heredar nada, obtener una casa contenedor es una mejoría considerable para sus vidas y esta solución, a pesar de las mejoras adicionales que puedan tener, es bienvenida”.