Cuba le cuesta 79 millones de euros a Meliá y hunde un 95% su beneficio
Turismo
La hotelera española habría ganado 83,4 millones hasta junio sin la provisión extraordinaria asociada a su retirada de la Isla
Madrid/Cuba ha borrado prácticamente de las cuentas de Meliá los beneficios obtenidos durante el primer semestre del año. La hotelera española provisionó 79,4 millones de euros por su salida definitiva de la Isla, una carga extraordinaria que redujo sus ganancias a apenas 4,1 millones.
El beneficio neto consolidado del grupo cayó así un 95,36% respecto al mismo período de 2025, cuando alcanzó los 88,5 millones de euros. El resultado atribuido a la sociedad matriz fue aún peor, con pérdidas de 7,5 millones de euros, frente a los 75,4 millones ganados un año antes.
La compañía explicó este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que la provisión corresponde a la totalidad de los saldos y activos vinculados con Cuba cuya recuperación considera ahora “difícilmente predecible”.
Meliá presentó la decisión como un ejercicio de prudencia después de poner fin, el pasado 24 de julio, a más de tres décadas de operaciones en la Isla. La hotelera gestionaba sus establecimientos cubanos mediante la sociedad portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo, la filial sobre la que recae el ajuste contable.
Las ventas en la localidad dominicana crecieron más de un 20% respecto al año anterior
“La opción de provisionar de forma conservadora la totalidad de saldos y activos de Cuba cuya recuperación resulta hoy difícilmente predecible tiene un impacto relevante en las cuentas del ejercicio, pero contribuye a reforzar la solidez, transparencia y credibilidad del balance del grupo”, afirmó la compañía.
La cifra muestra la magnitud económica de la ruptura con el mercado cubano. Sin el ajuste extraordinario, Meliá habría cerrado junio con un beneficio neto de 83,4 millones de euros y unos resultados operativos favorables en buena parte de sus principales destinos. Los ingresos consolidados, sin incluir plusvalías, ascendieron a 1.047,4 millones de euros, un 7,1% más que durante los seis primeros meses del año anterior. El ingreso medio por habitación disponible, conocido en el sector como RevPAR, creció un 11,7%.
La cadena destacó especialmente la marcha de sus hoteles urbanos y vacacionales en España y de sus establecimientos en República Dominicana. Andalucía, Baleares y Punta Cana estuvieron entre los destinos más demandados. Las ventas en la localidad dominicana crecieron más de un 20% respecto al año anterior.
El contraste convierte a Cuba en la principal mancha de unas cuentas que, fuera de la Isla, reflejan el buen momento del negocio turístico. Meliá incluso espera “otra excelente temporada estival” y mantiene su estrategia de expansión internacional.
El contraste convierte a Cuba en la principal mancha de unas cuentas que, fuera de la Isla, reflejan el buen momento del negocio turístico
Hasta finales de junio, el grupo había firmado la incorporación de 17 nuevos hoteles, con 3.816 habitaciones, y conserva su objetivo de sumar al menos 40 establecimientos durante 2026. La expansión se concentra en contratos de gestión y franquicia, fórmulas que requieren menos inversión directa por parte de la compañía.
Las marcas de lujo representan ya el 20% del catálogo de Meliá y el 18% de sus habitaciones, pero generan el 36% de la contribución operativa. La empresa espera cerrar el año con una relación entre deuda financiera y resultado bruto de explotación similar a la de 2025.
El deterioro de las operaciones cubanas venía produciéndose desde mucho antes de la retirada definitiva. En el primer trimestre de este año, la mitad de la capacidad gestionada por Meliá en la Isla estaba fuera de servicio y la ocupación había caído al 34,1%, muy lejos del promedio de la compañía.
La empresa atribuyó entonces los malos resultados a los apagones, la falta de suministros, las dificultades financieras y la caída de la demanda internacional. En 2025, los ingresos generados por sus operaciones cubanas habían descendido hasta unos 11 millones de euros, un 70% menos que el año anterior.
La aventura cubana termina convertida en una carga capaz de absorber casi todo el beneficio de la mayor hotelera española
Pese a ese desplome, Meliá todavía descartaba públicamente en mayo una retirada total. Un mes después anunció que dejaría 15 hoteles y, finalmente, decidió renunciar a la gestión y comercialización de los 34 establecimientos que conservaban su marca en el país.
Los establecimientos quedaron en manos de sus propietarios y operadores, principalmente los grupos estatales cubanos Gaviota, Cubanacán y Gran Caribe. Cinco de ellos, sin embargo, pertenecen a sociedades mixtas participadas por la británica Ceiba Investments. Todos perdieron la marca Meliá, sus sistemas de reservas, los acuerdos con turoperadores, la promoción internacional y el programa de fidelización de la cadena española.
La provisión de 79,4 millones revela ahora que la ruptura no se limita a la inminente retirada de los logotipos de las fachadas. Meliá da por incierto el cobro o la recuperación de todos sus saldos y activos relacionados con la Isla y asume en un solo semestre el coste contable de cerrar una etapa que comenzó en 1990.
Sus hoteles en España y República Dominicana impulsan el crecimiento del grupo, pero la aventura cubana termina convertida en una carga capaz de absorber casi todo el beneficio de la mayor hotelera española.