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Se va de Cuba la 'patana' turca 'Erol Bey', que no producía electricidad desde hace varios meses

Energía

La retirada de las centrales flotantes se debe a los impagos del Gobierno cubano a la empresa turca Karadeniz Holding

La patana, con capacidad de 63 megavatios (MW), salió del puerto de La Habana aproximadamente a las 14:30 hora local. / Otmaro Rodríguez/OnCuba
14ymedio

02 de noviembre 2026 - 18:21

La Habana/La central eléctrica flotante turca Erol Bey abandonó definitivamente este lunes Cuba, sumándose así a otras siete unidades de este tipo que han dejado la Isla en medio de la crisis energética, según pudo corroborar EFE, aunque las autoridades cubanas no han confirmado la salida. Era la última de estas embarcaciones con capacidad para generar electricidad que permanecía en el país.

La patana, con capacidad de 63 megavatios (MW), salió del puerto de La Habana aproximadamente a las 14:30 hora local. Llevaba varios meses paralizada por falta de combustible.

En febrero de 2024, 14ymedioidentificó la central flotante en la ensenada de Guanabacoa, junto al grupo electrógeno de Regla, donde producía electricidad y figuraba en los partes de generación de la Unión Eléctrica.

En febrero de 2024, 14ymedio identificó la central flotante en la ensenada de Guanabacoa, junto al grupo electrógeno de Regla, donde producía electricidad

El pasado abril, el Ministerio de Energía y Minas confirmó que en la capital cubana solo quedaban dos embarcaciones de la empresa turca: la Belgin Sultan y la Erol Bey. Sin embargo, la primera no generaba electricidad, pues se utilizaba como nave de apoyo logístico, por lo que la segunda era la única central generadora desde la salida de las demás.

Esta última volvió a producir electricidad temporalmente en abril, gracias a la llegada del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, que arribó a Cuba el 31 de marzo con 740.000 barriles. El 20 de abril, 14ymedio constató que la patana había vuelto a emitir humo, coincidiendo con la distribución de los derivados obtenidos del petróleo ruso. La reactivación duró apenas unas semanas.

La central fue una de las contratadas por Cuba a la empresa turca Karadeniz Holding, que desde 2019 comenzó a llevar a la Isla estas embarcaciones para inyectar electricidad al sistema eléctrico nacional (SEN).

La central fue una de las contratadas por Cuba a la empresa turca Karadeniz Holding, que desde 2019 comenzó a llevar a la Isla estas embarcaciones para inyectar electricidad al SEN

El costo de estas contrataciones nunca fue divulgado por el Gobierno cubano. En agosto de 2023, 14ymedio estimó, a partir de contratos similares de Karpowership (Karedeniz) en República Dominicana, que el arrendamiento de las centrales flotantes podría haber supuesto unos 109 millones de dólares durante 42 meses, equivalentes a unos 31 millones anuales. Se trataba de un cálculo comparativo, no de una cifra oficial sobre los pagos realizados por Cuba.

Entre 2021 y 2023 se fueron incorporando más centrales que operaban en la bahía del Mariel y en la de La Habana, llegando a sumar más de 400 MW de potencia al sistema. En 2023, las patanas aportaron 4.494 gigavatios-hora, el 23% de la generación eléctrica nacional, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información.

En agosto de 2025, abandonó La Habana la Suheyla Sultan, una de las mayores centrales flotantes, con capacidad de 240 MW, en medio de los impagos del Gobierno cubano a la compañía turca. Su partida dejó únicamente a la Erol Bey y a la Belgin Sultan.

En julio de este año llegó a La Habana otra central flotante, La Isabela, procedente de República Dominicana, donde había permanecido durante décadas. La Unión Eléctrica aclaró que no se incorporaría a la generación eléctrica, sino que había llegado para recibir mantenimiento en el muelle de Asticar.

Cuba vive desde mediados de 2024 una grave crisis energética que se profundizó con el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE UU desde enero, que cortó las importaciones de crudo a la Isla que servían para abastecer las centrales termoeléctricas cubanas y las flotantes turcas.

La situación del SEN es “crítica” y “extremadamente tensa”, según ha reconocido el Gobierno cubano, marcada por las medidas de Washington y por la obsolescencia de la mayoría de sus centrales termoeléctricas –responsables del 40% de la generación– y que fueron construidas en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado.

La grave crisis energética ha escalado a máximos en los últimos meses y lo habitual es que los apagones diarios por falta de capacidad de generación superen las 20 horas en La Habana y alcancen hasta los tres días seguidos en las demás provincias.

El país ha sufrido ocho apagones totales en lo que va de año.

Los cubanos sufren, además de los cortes de luz, la paralización casi total del transporte público, los hospitales apenas ofrecen algunos servicios mínimos y se han disparado los precios de manera generalizada, especialmente de los alimentos y los medicamentos en mercados informales.

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