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La Torrefactora de La Habana cambia el diésel por gas para tostar el café

Cuba

Los medios oficiales presentan como “innovación tecnológica” una práctica habitual en la industria mundial, mientras reconocen que la producción nacional del grano es insuficiente

Trabajadoras de la Torrefactora de La Habana empaquetan bolsas de Café Serrano. / Canal Caribe
14ymedio

02 de noviembre 2026 - 11:42

Madrid/Hace al menos una semana que los vecinos del barrio habanero de Nuevo Vedado, cerca de la Redacción de este diario, han vuelto a percibir en el ambiente la niebla y el desagradable olor a quemado, huellas inconfundibles de que la Torrefactora Café Selecto de La Habana ha reanudado el tueste de granos de cosecha nacional.

La Torrefactora, perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria, había detenido su producción debido a la crisis de combustible, que le impedía usar diésel para tostar. Ahora, la fábrica ha anunciado su paso al gas manufacturado, lo que le ha permitido reanudar sus labores. El tueste con gas ya había sido adoptado desde hace años por la mayor parte de la industria del café en el mundo, debido a su bajo costo, disponibilidad y fácil medición y regulación. El gas, además, permite un tueste más controlable que con diésel y tiene mayor eficiencia en su calor y en su radiación.

Sin embargo, la prensa oficialista lo presenta ahora como una “innovación tecnológica” y “una experiencia sin precedentes en el país”, símbolo de “resistencia y talento” frente a la “guerra económica impuesta por Washington”, que amenaza con “paralizar totalmente la industria”.

De acuerdo con Canal Caribe, fue esa paralización bajo la presión estadounidense lo que hizo que “expertos y especialistas” del Grupo Empresarial Agroalimentario “acudieran a la ciencia y al estudio de prácticas en industrias similares a nivel internacional”.

“Los niveles del grano que se procesan de procedencia nacional son todavía insuficientes para la capacidad industrial instalada”

“En el mundo, normalmente el combustible que se utiliza para la industria del tueste del café es el gas licuado”, reconoció el director técnico de la empresa Cubacafé, y prosiguió explicando cómo tomaron la decisión logística “sin precedentes”: “¿Qué pasa? Que debido al férreo bloqueo imperialista nos vimos obligados a cambiar el diésel que usábamos normalmente por el gas manufacturado”.

Sin embargo, el reportaje también admite que “los niveles del grano que se procesan de procedencia nacional son todavía insuficientes para la capacidad industrial instalada”, lo cual significa que la cosecha de café en el país no alcanza para mantener la Torrefactora a plena capacidad. Para “potenciar la producción y exportar más”, prosigue el reportaje, priorizan la gestión industrial en alianza con “otros actores de la economía”. Es el caso de Nescor, la empresa mixta formada por la multinacional suiza Nestlé y la estatal cubana Corporación Alimentaria S.A. (Coralsa), productores de Café Serrano, la marca que la Torrefactora elaboraba en el momento del reportaje.

La directora general de la Torrefactora celebró que, gracias a las 176 reformas económicas implementadas por el Gobierno, ahora existe la oportunidad de abrir un punto de venta minorista que beneficiará tanto a los trabajadores como a los residentes locales. Aunque no precisó los precios de las ofertas, el café de esta Torrefactora se vende a los propios cubanos en dólares. Un kilogramo de café nacional puede llegar a costar, por ejemplo, 16 dólares, que al cambio de hoy equivalen a 14.400 pesos cubanos, es decir, más que el salario mensual que recibe un trabajador de la Torrefactora.

Lo confirma así uno de los empleados de la propia empresa. Yonier Simeón declaró a Canal Caribe que antes ganaba 4.000 pesos al mes, pero ahora su salario ha pasado a ser de 13.000 –14,44 dólares al cambio de hoy–, aunque con los incentivos trimestrales y los beneficios de ventas puede llegar a ganar 20.000 –poco más de 22 dólares–. Esto le alcanzaría para comprar quizás dos paquetes de Serrano, el mismo que producen.

La Torrefactora, sin embargo, todavía no cuenta con un sistema fotovoltaico para paliar los problemas derivados de los prolongados apagones

Cuestionado también sobre las 176 reformas económicas, el director técnico de Cubacafé –perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria– celebró la medida gubernamental que les sitúa “al mismo nivel de los actores no estatales, y eso hace a la empresa estatal más competitiva”.

La cocción de este grano “100% nacional” con el gas manufacturado, según los especialistas citados por Canal Caribe, muestra parámetros de “calidad, eficiencia y ahorros financieros”. Como ejemplo de los beneficios de esta “innovación tecnológica”, lo comparan con el consumo que se requería anteriormente: para producir diez toneladas de café se empleaban 1.280 litros de diésel. El ingeniero Yordis Roja explicó que el tueste con gas mejora la calidad del grano final (aroma, sabor, aceites esenciales) porque la cocción es más lenta y más pareja.

La Torrefactora, sin embargo, todavía no cuenta con un sistema fotovoltaico para paliar los problemas derivados de los prolongados apagones. Según el directivo de Cubacafé, proyectan comenzar la primera etapa de esta instalación en el primer trimestre de 2027.

Los diversos problemas de la producción nacional de este grano provocan que se oferte a la población en dólares y a precios inaccesibles para el consumidor. Como resultado, el café que más consumen los cubanos no es el que se produce en la Isla –más orientada al mercado internacional–, sino el que se importa de EE UU: La Llave, Bustelo, Pilón, La Carreta y Cubanazo.

De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), entre 2021 y 2025 la producción nacional de café cayó un 84,8%. En Santiago de Cuba, principal provincia cafetalera del país, la previsión para la campaña 2026-2027 es recoger poco más de 1.390 toneladas, frente a las cerca de 4.000 que se proyectaban dos años antes. Pero el café no es el único ejemplo de la debacle de la producción nacional. Con excepción del tabaco, la cerveza, el detergente y la cola de langosta, todos los sectores productivos se han derrumbado en los últimos cinco años: arroz, camarón, café, cerdo, yogur, cemento y televisores cayeron entre el 65% y el 98%, según las cifras oficiales de la Onei.

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