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La crisis sanitaria de Cuba deja su huella en los registros de hepatitis A de Florida

Salud

De los 79 casos vinculados con la Isla, un elevado porcentaje necesitó hospitalización

Unos 2,68 millones de cubanos sufren afectaciones en el abastecimiento de agua por redes. / 14ymedio
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07 de noviembre 2026 - 13:19

La Habana/Un total de 79 casos de hepatitis A detectados en Florida entre junio de 2024 y febrero de 2026 fueron vinculados epidemiológicamente con Cuba, según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). La investigación, publicada el pasado 24 de septiembre, advierte de una transmisión extendida del virus en la Isla y señala que el riesgo continúa vigente.

De los 249 casos confirmados en Florida durante el período analizado, 76 correspondieron a personas que habían viajado recientemente a Cuba. Otros tres fueron relacionados con el brote mediante pruebas genéticas o vínculos epidemiológicos. Entre los 79 pacientes asociados al brote, el 72% necesitó hospitalización, aunque no se registraron fallecimientos.

El informe, elaborado con datos del Departamento de Salud de Florida, señala que los afectados tenían una edad mediana de 39 años y residían en 13 condados. Miami-Dade concentró 46 casos, equivalentes al 58% del total relacionado con Cuba.

Las pruebas de secuenciación genética aportaron otro elemento significativo. De 18 muestras analizadas, 15 compartían una misma variante del genotipo IA, un resultado compatible con un origen epidemiológico común. Los investigadores subrayan, sin embargo, que no pudieron confirmar que todas las infecciones se adquirieran en territorio cubano.

Entre los 29 pacientes que respondieron un cuestionario adicional, 16 habían visitado La Habana y 12 reconocieron haber bebido agua de la pila

Entre los 29 pacientes que respondieron un cuestionario adicional, 16 habían visitado La Habana y 12 reconocieron haber bebido agua de la pila, aunque otros consumieron agua embotellada, hervida o filtrada. Estos datos no permiten identificar una fuente concreta de contagio, pero refuerzan la preocupación por las condiciones sanitarias de la capital cubana.

La hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral, mediante agua, alimentos o manos contaminadas. Su período de incubación oscila entre 15 y 50 días, circunstancia que dificulta determinar dónde ocurrió cada exposición.

En septiembre, la viceministra cubana de Salud Pública, Carilda Peña García, reconoció un incremento de las hepatitis y las enfermedades diarreicas, asociado al deterioro del saneamiento, el tratamiento del agua y la recogida de residuos. Las autoridades, sin embargo, no han divulgado estadísticas nacionales detalladas sobre los contagios de hepatitis A.

La situación coincide con una crisis hidráulica que alcanza dimensiones alarmantes. Según cifras del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, divulgadas esta semana, unos 2,68 millones de cubanos sufren afectaciones en el abastecimiento por redes. De ellos, aproximadamente 536.000 viven en La Habana. El 66% de las interrupciones está relacionado con problemas eléctricos y otro 25% con averías en equipos de bombeo.

El pasado 4 de noviembre, una parada de emergencia en Cuenca Sur afectó el suministro en seis municipios capitalinos. Las roturas de conductoras, los salideros y los apagones prolongan los ciclos de distribución y obligan a numerosas familias a almacenar agua durante días o comprarla a vendedores particulares.

Sin suministro estable resulta difícil lavarse las manos, limpiar baños, fregar utensilios y mantener condiciones higiénicas en cafeterías, restaurantes y puestos de comida

Las consecuencias sanitarias van más allá de la sed. Sin suministro estable resulta difícil lavarse las manos, limpiar baños, fregar utensilios y mantener condiciones higiénicas en cafeterías, restaurantes y puestos de comida. El almacenamiento en recipientes destapados o mal desinfectados añade riesgos de contaminación.

En las calles habaneras, el temor a la hepatitis ya modifica hábitos cotidianos: algunas familias evitan comprar alimentos preparados y desconfían del agua utilizada para lavar vasos o elaborar bebidas.

Los CDC recomiendan vacunación preventiva y, en determinados casos, inmunoglobulina para quienes viajen a Cuba. Mientras tanto, la ausencia de cifras epidemiológicas públicas y la persistencia de la crisis del agua dificultan evaluar la verdadera magnitud del problema dentro de la Isla.

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