La panadería que no se apaga: colas nocturnas en Guanabacoa por una o dos libras de pan
La Habana
Los vecinos atraviesan zonas de alto riesgo de asaltos, como La Cotorra, para llegar al establecimiento
La Habana/A las ocho o las nueve de la noche, cuando buena parte del municipio habanero de Guanabacoa está a oscuras, la única panadería estatal que sigue trabajando durante los apagones permanece encendida y rodeada de gente gracias a una planta eléctrica. El establecimiento está junto al conocido “semáforo de Guanabacoa”, en la intersección de Vía Blanca y la calzada de Corral Falso.
La escena se repite cada día, y es al caer el sol cuando la cola adquiere su verdadera dimensión. Decenas de personas se agolpan frente a la panadería, algunas junto a la puerta, otras sentadas donde encuentran un hueco, mientras las motos se acumulan en la acera. En las imágenes tomadas por 14ymedio, la luz del establecimiento cae sobre los que esperan y deja el resto de la calle sumido en la oscuridad.
Muchos llegan para comprar apenas una o dos libras de pan. Para una parte de los que hacen la cola, eso será toda la comida de esa noche o el desayuno de la mañana siguiente.
Para una parte de los que hacen la cola, ese pan será toda la comida de esa noche o el desayuno de la mañana siguiente"
Hasta la panadería llegan vecinos de distintos puntos de Guanabacoa y también de Regla. Para algunos, el trayecto obliga a cruzar de noche La Cotorra, en la entrada del municipio, una zona que tomó su nombre de la antigua embotelladora de agua que funcionó allí y que los apagones y la escasa iluminación han vuelto especialmente insegura.
El temor no es gratuito. 14ymedio documentó recientemente en esa misma zona el asalto a una pareja a la que dos hombres encapuchados arrebataron una motorina a punta de cuchillo. El ataque ocurrió de noche, en una avenida poco iluminada de la entrada de Guanabacoa.
Aun así, la falta de alternativas empuja a muchos a hacer el recorrido. La posibilidad de encontrar pan en medio de un apagón pesa más que el riesgo de atravesar calles oscuras y aisladas. Y si el pan se acaba antes de llegar al mostrador, no queda mucho margen: volver al día siguiente, buscar en otro municipio o esperar a que regrese la corriente.
Vecinos aseguran que las “broncas” son habituales y que en ocasiones la Policía ha tenido que intervenir"
La espera tampoco es nada tranquila en la panadería. Vecinos aseguran que las “broncas” son habituales y que en ocasiones la Policía ha tenido que intervenir. En una cola donde no está claro si el pan alcanzará para todos, cualquier disputa por un turno puede terminar en gritos o empujones.
Escenas como esta se repiten en otros puntos de la Isla. En el municipio de Regla, después de más de 26 horas sin electricidad, numerosos personas amanecieron haciendo cola frente a una panadería, un banco y otros servicios básicos. En Matanzas, otra fila se formó ante una panadería del barrio de Versalles donde solo se habían horneado diez bandejas de pan de flauta: allí, ver gente esperando era ya la señal de que todavía quedaba algo por comprar.