Vuelve la luz en el oriente, la zona del país más castigada por los apagones
Energía
Tres personas fueron detenidas por la policía en La Habana Vieja cuando realizaban conexiones eléctricas ilegales
Madrid/La zona oriental de Cuba recuperó el sábado el servicio tras la nueva desconexión parcial del sistema eléctrico nacional (SEN). La Unión Eléctrica (UNE) informó de que a las 15:17 quedó restablecido el servicio, después de que se ejecutaran “las maniobras técnicas necesarias” para recuperar el suministro en las provincias afectadas.
La avería comenzó a las 12:46, cuando se disparó la línea de transmisión de 220 kilovoltios Nuevitas-Tunas, que separó el oriente del resto de la red. La línea averiada conecta la zona de Nuevitas, en Camagüey, con Las Tunas y forma parte de la red de transmisión de 220 kilovoltios que permite transportar electricidad entre distintas regiones del país. Su desconexión cortó el suministro en el oriente, una de las zonas más castigadas por los apagones y donde se encuentran centrales termoeléctricas fundamentales para el funcionamiento del sistema.
El parte de la UNE pronosticaba para el horario de mayor consumo de este sábado una afectación de 1.680 megavatios (MW), pero según el parte de hoy, a las 19:30 la afectación máxima llegó a 1.811 MW. El domingo se mantiene con afectaciones, aunque no tan elevadas como los últimos récords que ha reportado la empresa estatal: para la hora pico, la UNE prevé un déficit de 1.775 MW, para una demanda nacional de 2.980 MW.
Continúan averiadas la unidad 2 de la central Lidio Ramón Pérez (Felton) y las unidades 3 y 6 de la Antonio Maceo, en Santiago de Cuba. En mantenimiento permanecen la unidad 3 de Santa Cruz, la 5 de Nuevitas y la 5 de la Antonio Maceo.
El de este sábado es, al menos, el quinto apagón parcial de gran magnitud que ocurre en Cuba en 2026. A ellos se suman los ocho colapsos totales del SEN que ha sufrido el país en lo que va de año.
El 4 de febrero, una falla en la red de alta tensión de Holguín separó cuatro provincias orientales, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, donde viven unos 3,4 millones de personas, y sacó del sistema a la central Felton. El 4 de marzo, la salida imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, dejó sin servicio a más de la mitad del territorio, desde Camagüey hasta Pinar del Río.
En agosto hubo dos episodios más. El día 1, otra desconexión dejó sin luz a buena parte del occidente y el centro, con unos 4,5 millones de personas afectadas, y la interconexión tardó casi siete horas en recuperarse. El 27, una nueva perturbación separó otra vez las provincias orientales y sacó del sistema las termoeléctricas de Felton, Diez de Octubre y Antonio Maceo.
La prolongación de la crisis energética ha desatado denuncias de corrupción dentro de la empresa estatal, así como delitos y actividades ilegales de los propios ciudadanos
La prolongación de la crisis energética ha desatado denuncias de corrupción dentro de la empresa estatal, así como delitos y actividades ilegales de los propios ciudadanos que buscan electricidad por su cuenta. El medio oficialista Cubadebate informó este domingo de que tres personas fueron detenidas en La Habana Vieja en la noche del pasado viernes cuando realizaban conexiones eléctricas ilegales en la esquina de Aponte y Corrales. Según el presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, las fuerzas de la Policía Nacional sorprendieron "con las manos en la masa" a los implicados. Durante el operativo fueron ocupadas dos escaleras, instrumentos de trabajo y varios metros de cable.
Este mismo viernes, la Empresa Eléctrica de La Habana también frustró otro intento de robo de aceite dieléctrico, esta vez en la subestación Cubana de Bronce, en Guanabacoa. Los responsables fueron capturados y el transformador no sufrió daños, según comunicó la institución estatal.
Este tipo de delitos continúa extendiéndose en el país a medida que progresa la crisis, pese al riesgo que implica para quienes los cometen –que en ocasiones han terminado heridos o muertos–, a la "mano dura" de las autoridades con las altas condenas impuestas, y pese a las consecuencias que tienen para la población.
La Fiscalía General de la República informó en agosto de que entre 2025 y el primer semestre de 2026 se habían iniciado más de 460 investigaciones penales relacionadas con delitos contra el sistema eléctrico. Desde mayo de 2025, el Tribunal Supremo Popular considera como sabotaje los actos mediante los cuales se sustraigan, dañen o perjudiquen componentes del SEN y otras infraestructuras consideradas críticas. El Código Penal contempla para este delito penas de entre siete y 30 años de prisión, además de sanciones mucho más severas en determinados casos con agravantes, como la pena de muerte.